
Muchas veces los adultos escuchan frases como:
“Los adolescentes son flojos”, “no quieren hacer nada” o “todo lo dejan para después”.
Sin embargo, la realidad es diferente. Durante la adolescencia, el cerebro está pasando por una de las etapas de desarrollo más importantes de la vida. Por eso, muchos de los comportamientos de los jóvenes no se deben a falta de interés, sino a que su cerebro aún se está formando.
La psiquiatra española Marian Rojas Estapé explica que entender cómo funciona el cerebro adolescente puede ayudar mucho a padres, maestros y estudiantes a manejar mejor esta etapa.
Durante la adolescencia, el cerebro experimenta cambios muy importantes. Especialmente en una zona llamada Corteza prefrontal, que es la parte responsable de:
Tomar decisiones
Planificar
Controlar impulsos
Organizar el tiempo
Pensar en consecuencias
Esta área del cerebro no termina de desarrollarse completamente hasta los veintitantos años.
Por eso, los adolescentes a veces pueden parecer desorganizados, impulsivos o distraídos. No significa que no quieran hacer las cosas bien; significa que su cerebro aún está aprendiendo a hacerlo.
Otra característica del cerebro adolescente es que las emociones se viven con mayor intensidad.
Esto ocurre porque el sistema emocional del cerebro se desarrolla antes que la parte encargada del control y la lógica. Como resultado, los adolescentes pueden experimentar:
Cambios de ánimo
Reacciones intensas
Mayor sensibilidad a lo que piensan los demás
Según estudios en el campo de la Neuroscience, estas reacciones son parte natural del desarrollo del cerebro.
Cuando un adolescente procrastina, se distrae o le cuesta organizarse, muchas veces los adultos piensan que es por flojera.
Pero en realidad, el cerebro está aprendiendo habilidades que requieren práctica, como:
Planificar tareas
Tomar decisiones
Mantener la concentración
Manejar emociones
Estas habilidades se desarrollan poco a poco con el tiempo y con la guía adecuada.
Comprender el desarrollo del cerebro adolescente permite acompañarlos mejor en esta etapa.
Algunas formas de apoyarlos son:
1. Enseñar organización paso a paso
En lugar de esperar que sepan hacerlo solos, es útil enseñarles cómo dividir tareas grandes en partes pequeñas.
2. Establecer rutinas claras
Los horarios para estudiar, dormir y descansar ayudan al cerebro a crear hábitos.
3. Fomentar la comunicación
Escuchar a los adolescentes y validar sus emociones fortalece la confianza.
4. Evitar etiquetas negativas
Decir constantemente que un adolescente es “flojo” puede afectar su autoestima y motivación.
Si eres adolescente y a veces sientes que todo es confuso, complicado o difícil de organizar, recuerda algo importante: tu cerebro está creciendo y aprendiendo.
Es normal equivocarse, distraerse o necesitar tiempo para entender algunas cosas. Lo importante es seguir intentando, aprender de los errores y desarrollar hábitos que te ayuden a mejorar cada día.
El cerebro adolescente no es flojo. Está en una etapa de transformación y construcción.
Comprender este proceso permite que padres, maestros y estudiantes enfrenten la adolescencia con más paciencia, empatía y apoyo.
Cuando los jóvenes reciben orientación y confianza, pueden desarrollar habilidades que les ayudarán durante toda su vida académica y personal.