

Entender cómo aprende el cerebro no solo ayuda a mejorar los resultados escolares de tu hijo, sino también a acompañarlo mejor en sus emociones, motivación y bienestar general. La reconocida psiquiatra Marian Rojas Estapé explica que comprender cómo funciona nuestra mente es clave para vivir y aprender con más conciencia y eficacia.
Desde que nacemos, nuestro cerebro está en constante desarrollo. Esto significa que sus conexiones neuronales —las vías que permiten pensar, recordar y sentir— se moldean con cada experiencia y aprendizaje. En la infancia y la adolescencia, esta plasticidad es especialmente alta, lo que hace que este sea un momento ideal para aprender habilidades, idiomas y hábitos saludables.
👉 Cada nueva habilidad que practicas fortalece tu “circuito cerebral”.
La atención es la puerta de entrada al aprendizaje. Antes de que el cerebro pueda procesar y memorizar información, primero debe fijar su atención en ella. Rojas Estapé señala que vivimos en una era de hiperestimulación donde las pantallas compiten con nuestra atención, reduciendo la capacidad de concentrarnos en tareas prolongadas.
👉 Consejos prácticos:
Estudiar en un lugar tranquilo y con poco ruido visual
Apagar notificaciones
Hacer pausas breves entre sesiones largas
Especialmente en la adolescencia, el cerebro sigue madurando desde atrás hacia adelante. La región conocida como corteza prefrontal, que es la responsable del autocontrol, la planificación y la toma de decisiones, no termina de formarse hasta los 25 años aprox. Esto explica por qué muchos adolescentes son impulsivos, emocionales o buscan experiencias nuevas sin prever consecuencias.
👉 No es que “no quieras”, tu cerebro aún está aprendiendo cómo hacerlo.
Rojas Estapé enfatiza que las emociones están profundamente ligadas al aprendizaje. Cuando un niño o adolescente está estresado, ansioso o inseguro, su cerebro prioriza sobrevivir a esa emoción antes que concentrarse en estudiar, leer o resolver problemas.
👉 Estrategias que ayudan:
Respiración profunda
Pausas breves para calmarse
Practicar actividades físicas o artísticas
Aunque podamos sentir que “hacemos varias cosas a la vez”, el cerebro realmente cambia de una tarea a otra muy rápido (alternancia de atención). Esto hace que aprendamos menos y retenemos la información de forma superficial.
👉 En el aula y en casa, prioriza sesiones de estudio sin distracciones.
Aprender dos idiomas no solo significa recordar vocabulario, sino ejercitar redes neuronales que fortalecen la memoria, la flexibilidad cognitiva y la atención. En un contexto bilingüe, el cerebro está constantemente eligiendo qué idioma usar, lo que se traduce en mayor agilidad mental.
👉 Esto es una ventaja a largo plazo para el desarrollo académico y profesional.
No se trata solo de “transmitir información”, sino de relacionarse con el aprendiz. Cuando un adolescente siente que su esfuerzo y progreso son reconocidos, su cerebro libera neurotransmisores que refuerzan la motivación y el aprendizaje, como la dopamina.
👉 Para papás y docentes: elogiar el esfuerzo más que el resultado fortalece la perseverancia.
El aprendizaje no es un proceso mecánico, sino el resultado de un cerebro en acción, lleno de conexiones, emociones y experiencias. Comprender esto —como propone Marian Rojas Estapé— ayuda a papás y adolescentes a transformar la escuela en una experiencia más consciente, eficaz y humana.